Si bien es cierto que los chicos solos puedan organizarse para este juego, lo mejor será estar junto a ellos "leyendo distraídamente el diario".
Alguien debe estar en una habitación con todos los instrumentos mientras en otra contigua, estará el resto de los jugadores munidos de lápiz, marcadores y papel. El juego comienza cuando empieza a pulsarse el primer instrumento.
Al escuchar su sonido, sin verlo, los participantes deberán dibujarlo. Pasados no más de cinco minutos, se continuará con la ejecución de otro instrumento y así hasta terminar. Se recogen los dibujos y se asigna un puntaje a cada acierto.
Jugando de esta forma se favorece la audición, el reconocimiento de los sonidos y, al mismo tiempo se estimula la capacidad plástico-expresiva de los chicos.